- ¿Qué tiene que tener un presupuesto de obra?
- Como mínimo: un ítem por unidad de trabajo con su unidad de medida, el cómputo separado del precio unitario, el precio unitario abierto en materiales, mano de obra y equipos, subtotales por rubro, y las líneas de gastos generales, beneficio e impuestos. Además tiene que declarar la fecha de precios base y el índice de ajuste pactado, porque sin eso el presupuesto deja de ser comparable a los pocos meses.
- ¿Qué es una planilla de costos unitarios rubro por rubro?
- Es la planilla que abre el costo de la obra por rubro (estructura, albañilería, instalaciones, terminaciones) y, dentro de cada rubro, por ítem con su unidad de medida y su costo unitario desagregado en materiales, mano de obra y equipos. No existe una fuente oficial de costos unitarios: los valores salen de tus proveedores y de tus propios análisis de precios, y por eso la planilla tiene que declarar la fecha base de los precios y el índice con el que se actualiza.
- ¿Cómo se hace un certificado de avance de obra?
- Se toma el presupuesto como base y se indica, ítem por ítem, qué porcentaje está ejecutado al cierre del período. La diferencia contra el certificado anterior es el avance del período, y sobre ese monto se aplican las deducciones que correspondan: devolución de anticipo, fondo de reparo y retenciones. El certificado se cierra con el ajuste por índice, si el contrato lo prevé, y las firmas de quien certifica y quien aprueba.
- ¿Qué diferencia hay entre avance físico y avance financiero?
- El avance físico mide cuánto trabajo está realmente ejecutado en la obra. El avance financiero mide cuánto se certificó o pagó. Casi nunca coinciden, y la brecha entre ambos es justamente el dato de gestión: si lo financiero corre muy por delante de lo físico, se está pagando trabajo que todavía no está hecho.
- ¿Conviene llevar esto en Excel?
- Para una obra chica y una sola persona, Excel alcanza. El problema aparece cuando hay varias obras, varios proveedores y varias personas cargando: las planillas se duplican, nadie sabe cuál es la última versión, y el certificado deja de coincidir con el presupuesto del que salió. Ahí el costo no es la planilla sino el tiempo de reconciliarlas.